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Bio

"Cuando miro los retratos de Agustina me pasa siempre igual: me resultan inesperadamente cercanos, como viejos retratos de familia que, al tiempo, me conectan con un Olimpo oriental que muy ocasionalmente lo siento tan vívido. La contemplación se me va transformando en un diálogo, a veces con ellos, a veces conmigo, aunque ellos nada me pidan desde la tranquilidad que les veo detrás de sus velos de sombra, de sus ocasionales brillos del éxtasis, desde la luz de un mediodía. Ahí su resurrección, en los desencuadres instintivos que les permiten respirar sin padecer la canónica naftalina, en los colores que aceptan lucir de suyos entre la paleta baja y la saturación, en un juego a cara o cruz donde siempre van a ganar un siglo más en esta vida. (…) Ver: imaginar la verdad: pintar."
Leandro Delgado

María Agustina Fernández Raggio
Artista plástica uruguaya nacida en Buenos Aires en 1985.
Exhibe sus trabajos en Uruguay, Argentina, Cuba, Alemania, Bulgaria y China.
Desde el 2011 hasta el presente promueve el proyecto de Residencias en Movimiento, el cual la llevó a navegar dos veces hasta la Antártida.
En 2014 gana el 56° Gran Premio Nacional de Artes Visuales José Gamarra, premio adquisición otorgado por el Ministerio de Educación y Cultura, por la instalación Miniatura Banda Presidencial.
En 2016 es convocada a la III Bienal de Montevideo con su obra Cinco Retratos Digitales.
Desde el inicio su búsqueda personal la empujó a la autogestión y a la exploración del retrato como práctica constante y reflexión ininterrumpida.
Ejercitándose en varios lenguajes pudo ahondar en su pensamiento y sensibilidad.

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Bordados y confines entre lo público y lo privado.

La artista Agustina Fernández Raggio se caracteriza por componer una cartografía donde relaciona distintos relatos creados en los dispositivos del poder-saber, para generar una estrategia que permite pensar, desde el arte, la concepción biopolítica del ser en comunidad.

Las condiciones de lo humano y las formas de representación de las sociedades se ponen de manifiesto en el uso de diferentes símbolos que invisten a los líderes y por ende a las dinámicas de las ciudadanías por ejemplo en el Uruguay contemporáneo y que a su vez gozan de la universalidad propia de los símbolos y signos del poder y de los rituales de cada cultura.

En distintas hegemonías, las formas de lo político en el arte se extienden en hábitos que modelizan el pensamiento. Esto provoca condiciones estéticas que, producidas en las prácticas artísticas, hacen a un diálogo con aquellos objetos que tienen una posición icónica. Los objetos con que trabaja la artista gozan de ser los depositarios de sentimientos animados por los procesos identitarios. En la actualidad el corrimiento de las fronteras de las disciplinas de conocimiento científico y las prácticas en el arte contemporáneo llevan a movimientos de hibridación entre culturas que buscan nuevos sentidos a la convivencia. En este sentido el análisis sobre la obra de Fernández permite reconocer por lo menos dos tipos de campos de fuerzas, que en apariencia son antagónicos pero que forman parte de un mismo pliegue: la naturaleza del líder y la existencia de los símbolos con los que se identifica el poder.

En su investigación se destaca la creación de un proyecto de residencia artística en la Antártida en donde explora las formas de supervivencia en uno de los lugares más extremos del mundo, hecho que puede tomarse como referente y disparador para el desarrollo posterior de su obra. Esta investigación iniciática plantea las dificultades para sobrevivir y la impronta de la comunidad como sostén, pero también cuestiona el lugar de las relaciones de poder en sus múltiples sentidos.

La investigación de los símbolos patrios, el retrato como registro y el relato como instrumento, que señala la relación entre las imágenes y la palabra, son parte de la construcción de su metáfora. Acceder al proceso por el cual la investidura de un líder se materializa en la creación de una banda presidencial, elaborada con técnicas antiguas de bordado y en una frecuencia de tiempo y velocidad muy distinta a la actual es una de las formas en las que se distingue la obra de Fernández. Ir hacia el origen de algo que nos identifica, implica reconocernos en una acción que es universalmente compartida, hay un borde de lo político en “aquellas costumbres dóciles” (Jacques Rancière dixit), que deben desnaturalizarse para pensar el alcance que tienen sobre nuestra concepción ideológica del ser.

Por lo tanto su obra circula entre lo público y lo privado que habilitan a pensar sobre el cuerpo social en escena. Recientemente la investigación de Fernández ha ido más allá del objeto o territorio posible de conquistar y habitar en un diálogo, ha ido directamente al registro y a la reactualización de las dinámicas de la figura del líder político. Esto se evidencia en su trabajo Cinco retratos digitales que se presentan formando un conjunto de piezas con características particulares: son los retratos de los cinco Presidentes de la República Oriental del Uruguay que a partir del retorno a la democracia en el país han sido investidos por el voto popular para ejercer la máxima representación del Poder en el Estado. La artista comienza a elaborar estos retratos digitales, haciendo foco en el diseño bordado de las bandas presidenciales que simbolizan la investidura del mandatario. Este objeto es el punto de partida desde el cual se delinean los retratos de los Presidentes y su imagen es digitalizada por completo y en tamaño real en su entorno privado. A partir de este acercamiento en la intimidad de los protagonistas se habilita la construcción de un registro donde la narrativa no solo refiere a cada personaje sino que también interactúa con la vida de la artista. Los guiones escritos para cada situación retrotraen al espectador a un conjunto de relatos emotivos y removedores que, con la contundencia de las imágenes y la relación entre las situaciones vividas por la artista, logran una genealogía cercana invitando a recordar el devenir de los acontecimientos.

El proyecto de Agustina Fernández provoca en el espectador un sentido de extrañeza y cercanía con las formas de la naturaleza del poder, sus trabajos trascienden los estados contractuales de la organización de lo político. Logra subvertir el orden jerárquico y casi inaccesible, en donde se estructura el disciplinamiento y la vigilancia de la sociedad. Logra que la comunidad acceda a través de la imagen y la narrativa de su experiencia. Nos acerca a una concepción biopolítica del ser, en donde el acceso al pensamiento y la acción, son territorios fértiles para la concepción de nuevas formas de interacción en los bordes y confines del espacio entre los púbico y lo privado de la vida contemporánea.

Jacqueline Lacasa

Rancière Jacques. En los bordes de lo político. Ediciones la Cebra Bs As 2006.
Foucault Micheal. Las palabras y las cosas. Una arqueología de las ciencias humanas. Edit Siglo XXI.

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